Todo el mundo está de acuerdo en que las copias importan, y casi nadie las tiene hasta el primer desastre. La regla 3-2-1 es toda la ciencia de no perder tus archivos, comprimida en tres números que se montan en una tarde.
La regla
- 3 copias de todo lo que no puedas permitirte perder — el original más dos copias.
- 2 tipos distintos de almacenamiento — por ejemplo, tu ordenador y un disco externo, o tu ordenador y la nube. Dos copias en el mismo portátil mueren juntas.
- 1 copia en otro lugar — físicamente en otra parte. El fuego, el agua y los robos se llevan el ordenador y el disco que está al lado. La nube cumple esto de maravilla.
Cómo se ve en la vida real
Para un negocio pequeño típico: tus archivos de trabajo viven en tu ordenador (copia 1). Un disco externo sincroniza una copia cada semana (copia 2, segundo tipo de almacenamiento). Un servicio en la nube — Google Drive, Dropbox, OneDrive, Backblaze — sincroniza en continuo (copia 3, en otro lugar). Coste total: un disco externo una vez, más unos pocos euros al mes. Montaje total: una tarde, y luego funciona solo.
Los dos errores que rompen las copias
- Copias que hay que recordar. Una copia que haces a mano «cada viernes» se detiene la semana que las cosas se complican — que siempre es la semana antes del desastre. Automatízalo todo; el humano es la pieza poco fiable.
- Copias que nadie ha restaurado jamás. Una copia que nunca has abierto es una esperanza, no una copia. Dos veces al año, elige un archivo al azar y restáuralo de verdad. Cinco minutos, y ahora lo sabes.
¿Y tu página web?
Misma regla, y conviene aclarar quién hace qué copia: muchos proveedores respaldan tu web automáticamente (nosotros guardamos copias nocturnas en almacenamiento separado — eso resuelve las copias 2 y 3). Vale la pena confirmar con tu proveedor: ¿cada cuánto, guardadas cuánto tiempo, y qué tan rápido pueden restaurar? Si la respuesta es un encogimiento de hombros, eso también te dice algo.